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Wednesday, April 27, 2005

Comodidad




Él no podía ocultar su incomodidad, primero porque lo hice venir con mis amigos que en realidad no son sus amigos, además hablábamos de cosas que a él no le interesaban, trataba sí de mantener la conversación y de no hacer malas caras; eso de corazón se lo agradecía, sin embargo lo podia sentir; él estaba incómodo, eran sus ojos, la manera de sostener el cigarro, el no querer más vino.

Claudio uno de mis amigos más queridos venía regresando de la playa y con él trajo muchas sorpresas incluida una belga que apenas masticaba el español, nos hablábamos en espanglish más tirándole a belganish. Gracias a la belga no me tuve que soplar la escenita de él, reprochándome que me estaba cogiendo al Claudio, que aunque fuera cierto (que si lo era) pues muy mi asunto ¿no?.

Nunca habia visto tantas substancias juntas, vamos habían herbales, químicas, físicas y hasta eléctricas sí el Claudio se consiguió una máquina de toques. A el Claudio se le había metido la idea de seguir un método para la ingestión de las substancias. Dijo: -primero una química (para que se nos suba), después una herbal (para que se nos baje), una física (para no perder el piso) y por último unos toques (para estabilizar el pedo).

Él decidió que iba a manejar recientemente regresado de los Esteits pues todavía le podía el intoxicarse y conducir. Así que ya no me preocupe por la regresada que en primer lugar, pues aquí en México no nos quita el sueño eso.

En fin, yo perdí la cuenta con la tercera cosa que me metí, cumplí una química, dos herbales, la física se trataba de dejarse meter un madrazo por cualquiera de los presentes, yo pasé esa porque les prometí que le daría doble a los toques eléctricos. Personalmente creo que a mí lo que me pegó fueron los toques por que después de ahí, me valió madre la cara de él, veía cada vez más interesante al Claudio y podía entender a la belga, de verdad nos hablábamos y nos entendíamos. Debieron de ser los toques...

Alguien puso un disco de Deep Purple y la belga sin más ya estaba bailando encuerada en la cocina, para ser belga tenía unas chichotas, le entendí que su pecho venía de su madre italiana, Qué Dios Bendiga Italia !!!!!! Claudio y yo gritábamos a todo pulmón y nos cagábamos de risa en el piso sucio de la cocina. Claudio medio aprovechaba para meterme mano entre mi corta falda y la ausencia de sostén.

Empecé a sentir un calor que me mataba ya no fue necesaria la ropa, el Claudio ya se me había adelantado y en pelotas se fajaba a la belga en la cocina. No quería voltear a verlo a él porque estaba segura que lo que iba a recibir era una mirada de desaprobación, pero ohhh sorpresa!!! estaba tranquilo tomando directo de la botella, nuestro conductor designado había renunciado a su puesto.

Salí de la casa en pelotas por que se me ocurrió que quería tirarme en el pasto desnuda, quería sentir el pastito en mis nalgas y así lo hice. Él salió a toda velocidad para encontrarme me hecho a perder la sensación, porque se me tiró encima y lo que podía sentir era todo su peso que me ahogaba. Lo empujé para apartarlo por que además por la ventana de la cocina podía ver al Claudio y a la belga, me dije ¿por qué no me les uno? no le dije nada a él y salí corriendo.

Después no sé que me dió a medio camino empecé a dar vueltas vueltas vueltas vueltas, se me había olvidado el Claudio y sólo podía ver la velocidad en la que giraba era algo casi místico.... no pude más y me desplomé en el suelo y esta vez si pude sentir el pasto en mis nalgas.... me acordé del Claudio y comencé a gritarle Claudio!!!, Claudiooooo!!!!!, Claudiooooooo!!!!!!, podía sentir como mis palabras lo herían a él, sin mirar atrás corrí hacia la cocina... hacían el amor en la barra cuando estuve frente a ellos Claudio ni me miró pasaron dos segundos y gritó: AAAhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!


Fabiola
Abril 2005

Saturday, April 23, 2005

Y qué pasó con la novia? Parte II



Puedes encontrar la primera parte haz click en brunofazyoga



- ¿Y qué pasó con la novia?

Jonathan seguía preguntando, cuando se cerró la puerta del elevador pudo ver la boca de Margarita dando la respuesta que tanto deseaba.

Una de las secretarias lo interceptó de regreso a su cubículo y le dijo en voz baja -supimos que ella y Mr B estaban en Estados Unidos, la última vez, la vieron entrar a una clínica famosa por su discreción en la práctica de abortos.

Jonathan no quería creerlo, ella sería incapaz, él necesitaba verla... preguntarle...necesitaba una respuesta...una sola respuesta.

Trataba de no pensar que ella estaba a solas con Mr B, estuvo tentado a regresar con la secretaria y preguntar los detalles, pero no lo hizo, regresó fuera de sí a su cubículo, éste parecía más pequeño que lo normal, él sudaba profusamente las gotas caían sobre los papeles de su escritorio.

Vio pasar al alemán con su secretario, ambos clavaron la mirada en lo extraño de su apariencia.

Decidió tomar unos minutos para recobrar la compostura, dirigía sus pasos hacia el baño, abrió la puerta y lo primero que vio fue al alemán y al secretario lavándose las manos.

El rubio alemán hablaba en inglés con monótona voz dijo.

- Kid, do you want to know what happened to her?

Jonathan tomó torpemente un pedazo de papel de estraza para secarse el sudor.

El secretario se apartó del alemán caminó hacia la puerta puso el seguro y se quedó ahí .

El alemán esperaba la respuesta de Jonathan.

- Do you know where she is?
- People have told me you have a big penis, dijo con pesado acento alemán
- What?, what do you want from me?!
- Nothing Kid, don´t be afraid

Jonathan estaba atrapado, el alemán era la única persona que sabía el paradero de ella, él y Mr B eran socios.

- I want to know where she is. afirmó Jonathan envalentonado.
- Well, you know everything has a price, and the price in this case is your penis

Jonathan prefirió no oír la última frase, sus movimientos eran torpes, buscaba apoyo en alguna superficie, se tuvo que detener del lavatorio para no caer. El secretario se movió de la puerta para quedar frente a frente con Jonathan, él estaba muy confundido para reaccionar.

- We just want to see it, that´s all, dijo el secretario.
- Do we have a deal?, I tell you where she is and you show me your tool.

Jonathan se aferró con más fuerza al lavatorio.

El alemán le dio una señal al secretario, éste suavemente abrió la bragueta de Jonathan, el obscuro pene resaltaba en contraste con la blanca mano del secretario. El secretario dijo: - Well, I thought it was a rumor, but as a matter of fact you have a magnificent dick. Después se agachó y le comió la polla.



Para encontrar la tercera parte haz click en gallegoblog

Fabiola
Abril 2005


Wednesday, April 20, 2005

Sara




Sara pateaba la silla para llamar mi atención, ella sabía que no era necesario tal gesto porque de hecho yo tenía mi atención puesta en ella, lo que creo es que ella quería que los demás supieran que ella quería mi atención, en particular Néstor... algo se traían esos dos.

Néstor aparentaba no ver a Sara y ella arremetía con más fuerza contra la silla, cada golpe me sacudía entera, haciéndose el moviendo más obvio en mis senos que vibraban con cada embestida.

Seguimos ahí viéndonos y no, hablando con los demás y fumando hasta no sentir las piernas, Sara dejó mi silla en paz para concentrarse en lo que sentía, se despojó de la cinta que le sostenía el pelo, cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás.

Néstor pasaba su lengua por su labio inferior una y otra vez dando la impresión de querer comérselo. Mi amigo con el que habia ido esa noche estaba tan intoxicado que decidió hacer una visita al jardín donde uno a uno habían salido los demás para tomar un poco de aire.

¿No sabes lo que acabas de hacer? me has dejado al alcance de mis predadores, pensé. Sara quien era más intuitiva que Néstor dejó que pasarán unos minutos para aparentar darse cuenta que estábamos los tres solos, él quien es más impulsivo de inmediato se movió para quedar a unos cuantos centímetros de distancia, Sara tranquila esperaba.

Yo ¿qué podía hacer? ¿tenía acaso alguna opción? cuando no sé que hacer pues simplemente no hago nada y eso hice... nada, además mi mente no se podía concentrar en otra cosa más que en el horrendo papel tapiz que cubría las paredes de la habitación, era de un color rojo descolorido con algunos dibujos en verde.

Sara suspiró lo que hizo que su plano pecho subiera y bajara, Néstor ya tenía su mano en mi muslo muy cerca, Sara volvió a suspirar lo que hacía que la mano de Néstor se acercara en distancia. Yo sentía que no había aire que respirar, sólo humo.

Néstor movió su silla hasta quedar frente a mi, Sara a su derecha...Sara a mi izquierda... en medio de los dos, él puso su otra mano en mi pecho donde está mi corazón, Sara volvió a suspirar pausando un poco, su mano había alcanzado el territorio en medio de mis piernas la delgada tela de mi falda era lo único que nos separaba.

¿Sara, qué no vas a hacer nada? repetía en mi cabeza, Néstor abría uno a uno los botones de mi blusa, yo miraba a Sara pidiendo piedad, Sara con los ojos cerrados volvió a suspirar haciendo mucho ruido al exhalar, Néstor era suave en mi pecho y entre mis piernas, yo entristecía me dejaba caer ante la indiferencia de Sara.

Néstor confiado cerró los ojos dejó su labio para besarme mientras sus manos se ocupaban de mi cuerpo.

Sara abrió los ojos, los abrió hasta el límite, tomó un respiro que le llenó los pulmones pateó con toda su fuerza la silla de Néstor lo que lo hizo caer al suelo, Sara ¿de donde sacaste esa navaja? ella se puso de pie inmensa, Néstor ante lo repentino de la acción atinó a ponerse en posición fetal y taparse la cabeza con los brazos. Sara con toda su voz y señalándolo con el arma dijo:

¡Cómo te atreves a tocarla, ella es mía!


Fabiola
Abril 2005.

Sunday, April 17, 2005

Silencio




Nada había cambiado en mi rutina, me había levantado a la misma hora con el mismo reloj despertador, trataba de descifrar qué era lo que había cambiado. Podía oír a los pájaros, todavía sorprendido por sus sonidos no podía entender cómo habían aprendido a cantar de aquella manera, ¿qué acaso los pájaros cantan en medio de este caos? para ser honestos era la primera vez que los oía... ¿he estado aquí antes?

Llevaba a todo lado mi libreta de notas, más como una necesidad que por un afán de captar los detalles, seguía yendo a los mismos lugares viendo a la misma gente, todo lucía igual por fuera, pero había algo en ellos que había cambiado desde adentro, por primera vez como a los pájaros ¡los podía escuchar! podía escuchar los sonidos de las puertas, de las nubes, del concreto de las calles... ponía atención... podía no sólo escuchar también podía ver a través de ellos se dibujaban transparentes los lugares y las personas dejando a flor de piel sus ecos y sus contrastes. El mundo se abría ante mi perdiendo una de sus capas, dejándome atestiguar sus interiores.

Mis compañeros de trabajo seguían incluyéndome en la conversación; resignados a mi muda respuesta. Yo... ¿qué puedo decir? hace sólo unos cuantos días tenía una opinión sobre todo algo que agregar, mi comentario era inevitable imprescindible que todos lo supieran, ¡qué digo! crucial para la vida de mis cercanos ¿cómo podían ir por la vida sin mis sabias palabras?

En mi vida me he dedicado a dejarme ir hacia fuera creando un eterno zumbido, distrayendo mi atención todos estos años... me he estado dando a la causa equivocada he estado mirando hacia la dirección contraria y sólo tres días, tres días me tomó para llegar al lugar en el que estoy... es como haber adquirido poderes... puedo ver y escuchar milagros frente a mis ojos.

Después de tres días, me siento despojado no tengo nada no hay certeza no hay deseos, me siento como nunca antes me había sentido. ¿Será esto lo que la gente busca? y yo lo he encontrado por casualidad.

¿Volveré algún día? me pregunto, después que me dan la palabra en la junta de gerentes, ¿de verdad piensan que tengo algo importante que decir? tengo casi cuarenta minutos sin seguir la conversación distraído viendo a través de los velos lo único que puedo hacer es cuestionarme ¿quiero tener el alma del mismo color que todos ellos?

Tomo mi libreta escribo despacio

Tengo laringitis, no puedo hablar

Es lo que escribo ahora

No tiene sentido de volver a la confusión

Nadie sabe, pero he decidido no pronunciar palabra por el resto de mi vida.


Fabiola
Abril 2005

Gracias B

Saturday, April 16, 2005

Cafeína




Sentía como se me iba la vida en cada aliento, necesitaba cafeína… arrastrando los pies llegué al mostrador y pedí aquél elixir que me daría la vida. Ella se me acercó con aquellos grandes ojos, aprovecho mi estado para decirme a sangre fría. – Ella me cae mal – se refería a la amiga con la que yo conversaba en una mesa del fondo. Fingí, como muchas veces, no haberla escuchado. Sus ojos no se apartaron de mí. – ¡Haz que se calle, te lo advierto!. No contesté y la ignoré.

Sé que mi amiga puede ser antipática, pero eso no era razón para pedirle que se callara, hablábamos de cosas personales, ambas tratando de encontrar respuestas a nuestras preguntas. Ella tiene una personalidad fuerte como su voz, la que dominaba cualquier espacio. Pronto las conversaciones de las otras mesas fueron ensordecidas por el monólogo de mi amiga.

Ella me decía a mi y a todos los presentes, cómo la hacía sentir la cercanía con el que ahora era su amante, me decía que la inseguridad que sentía venía del pensamiento de no merecer ser amada, culpaba a su padre por su imposibilidad de aceptar el amor. Ella tenía una incapacidad innata de no buscar solución al problema, estaba ocupada en encontrar las razones, las consecuencias, le causaba enojo el sólo escuchar una posible solución, se negaba a escuchar. Antes de levantarme había notado que algunos de los clientes de la cafetería nos veían de reojo esperando que sus miradas la hicieran callar.

Miré hacia el mostrador y pedí un café expreso, estaba exhausta de escuchar más que de hablar. El empleado de la cafetería tenía una sonrisita en su cara, no sé si se burlaba de mi por tener aguantar todo lo que la compañía de mi amiga me traía, cansancio, amenazas entre otras cosas. No fue hasta después del segundo intercambio de palabras que me di cuenta que me miraba A MI. Le pagué… me dio el café sin dejar de mirarme y sonreírme.

Los clientes me seguían con sus miradas sabiendo que en el momento en el que sentara mi amiga comenzaría a hablar de nuevo, un hombre se puso de pie y se paró frente a mi decidido a no dejarme llegar a la mesa, muy amablemente me pidió la hora, lo que le dio tiempo al empleado para darse cuenta que no me había dado el cambio, brincó sobre le mostrador tomando el puesto del hombre, quien se sentó no sin antes hacerle una señal de agradecimiento al empleado.

Él cuando estuvo cerca de mi caminó despacio dándose su tiempo, me dio el dinero en la mano. Me dijo: - ¿Le puedo hacer una pregunta? yo todavía no había podido tomar ni un sólo sorbo de café debido a la temperatura del líquido, lo que quería decir que mi cerebro funcionaba lento, ante el no saber que hacer no hice nada, no contesté, lo único que pude hacer fue parpadear, lo que él interpretó como un sí. Y sin más me dijo ya tuteándome, - Siento que hay algo entre tú y yo, no pude dejar de notarlo.

<>Yo estaba ahí, de pie con el cerebro prácticamente dormido zzz zzzz zzz todo se movía
d e s p a c i o… de pronto tuve un rayo de conciencia y me di cuenta que el hombre esperaba una respuesta, trataba de poner en orden mis pensamientos, 1) mi amiga me esta esperando, 2) hombre desconocido espera respuesta, 3) necesito tomar café, 4) mujer amenazante enojada, 5) volver a la mesa, aburrido, 6) ir con el hombre, emocionante, 7) tomar café con el hombre, mejor todavía.

De un lugar desconocido vino un halo de energía y claridad, me dirigí al hombre y le dije: - ¿Puedes tomar un descanso?, vamos allá afuera a hablar. Di media vuelta dándole la espalda a mi amiga, ante la silenciosa ovación de los clientes. Caminé con el hombre hasta el reloj checador, agujeró su tarjeta y me ofreció su brazo, el cual yo tomé, todavía esperaba a que el café se enfriara.

El me hablaba acercando su boca cada vez más, yo sostenía mi vaso de café como si fuese mi única esperanza de vida, la que pronto se desvaneció cuando lo dejé caer al piso cuando sus labios se posaron en los míos. El otro empleado salió a avisarle que su descanso ya había terminado, juró que fueron los quince minutos más cortos de toda mi vida.

Regresamos adentro él me preparó otro café, mi amiga me miraba con odio, cuando me dirigía a la mesa ella sin más se levantó no recuerdo muy bien que me dijo, pero por su gesto creo que no eran cosas muy agradables. Cuando salió del lugar, la gente no se pudo contener estallaron en aplausos y ovaciones.

Todavía sin entender me senté en la mesa y esperé paciente a que el café se enfriara. Después del primer sorbo, repetía en mi mente. - ¿Cómo me dijo que se llamaba?, ¿cómo me dijo que se llamaba?, sonriendo hacia el mostrador.

Fabiola

Abril 2005

Tabaco




- Venga comadre agárrese una escoba, vamos a barrer

- ¿Por qué será que la máquina está apagada?

- No sé, pero mientras, que el patrón vea que estamos haciendo algo

- Desde ayer por la tarde no la prenden, ¿qué será lo que esta pasando?

- Ese no es nuestro problema

Barrimos todo el galerón hasta que el patrón nos dijo que por hoy no iba a haber trabajo, nosotros ni nos quejamos porque sin papeles pues uno no puede decir mucho. Además trabajábamos en el empaque que siempre es mejor que cortar el tabaco, aunque a uno se le manchan las manos y el olor se queda para siempre, todo era mejor que estar bajo el sol cortando.

Caminé con Doña Clara por la carretera por que nadie se nos ofreció un raite, ella siempre derechita con su trenza bien arreglada, caminábamos despacio porque yo no quería apurarla, no nos dábamos cuenta del olor sólo cuando era muy fuerte, antes me preocupaba por taparme la nariz y la boca con un pañuelo, pero ya me había acostumbrado y ya no nos molestaba.

Llevábamos dos días sin trabajar y el patrón que no nos decía que pasaba, acompañé a Doña Clara hasta su casa, ella vivía en una trailita junto a la casa de su hija Ángeles, ella no trabajaba con nosotros, cuidaba a sus hijos y de los de nosotras, le pagábamos cada viernes.

Ángeles todavía hablaba de la casa que dejaron en México, se quejaba de la oscuridad y de la mala condición de la casa en la que vivía, su esposo cada fin de semana lo dedicaba a reparar los agujeros que fácilmente se hacían en las paredes y en el techo, por las termitas o por los aguaceros.

Después de dejar a Doña Clara en su casa, mis hijos y yo caminamos a nuestra casa, yo siempre preocupada por lo que le iba a dar de comer a mi familia. Fortuno mi marido no trabajaba desde el accidente que sufrió, nos dijeron que por ser ilegales no tenía derecho a la compensación, Doña Clara le mandó sus hierbas para sus tés y cada tercer día viene a verle la herida que poco a poco se va cerrando.

Ahora ya se puede levantar, me ayuda en lo que puede para que cuando llego con los niños, por lo menos tengamos frijolitos que meternos en la boca.

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- Buenas ¿se puede?

- Sí pásele

- Doña Clara, la andamos buscando para ver si le da algo a mi niño, no se le quita la calentura desde ayer.

- Pásele aquí adentro, déjeme terminar de regar mis matitas.

Doña Clara entró a la traila y agarró al muchachito, me dijo que lo más seguro es que estuviera empachado, salió a su jardincito que lo cuidaba igual que una criatura, cortó unas varitas, esperó a que el agua que había puesto a calentar hirviera y mezcló las varitas. Yo le dije que a mi hijo le caía mal la leche de aquí que nada más no se acostumbraba, lo llevamos al doctor y no pudieron hacer nada por nosotros.

La enfermeras se desesperan con nosotros por que no sabemos hablar inglés y ellas insistían que no había nada de malo en la leche, pero ¿cómo no?, si mi pobre hijo desde que lo desteté no ha tenido un solo día bueno. A veces me siento mal por haberle quitado mi leche tan chiquito, pero ¿qué iba a hacer? Si le seguía dando no podía irme a trabajar.

Doña Clara quitó de la lumbre la infusión y la enfrió cuchareándola, no le sopló porque me dijo que se le mete el aire y sale peor la cosa. Cuando me despedí con mi chamaco en brazos bien dormido, me dio una bolsita con las hierbas para hacer el té en la casa. Mi hijo ya estaba fresquito y durmió toda la noche.

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- Señora ábranos por favor

- ¿Quién es?

- Francisco y Consuelo

- ¿Qué se les ofrece tan tarde?

- Pues es que Consuelo está sangrando

Doña Clara envuelta en su cobija abrió la puerta y lo primero que vio fue mi falda manchada, - Muchacha ¿qué te pasó? Francisco habló por mí – Se cayó señora, ya ve que esta bien oscuro. Entramos los dos a la traila de Doña Clara, puso el agua a calentar y me vio los brazos bien magullados, Francisco olía a alcohol aunque con el susto de la sangre ya se le había bajado la embriaguez.

Ella se sentó frente a mí, yo sentía vergüenza y no la podía ver a la cara, Doña Clara no se dirigió a mí, veía a Francisco, - ¿Qué le pasó a la señora?, - Se cayó ahí en la entrada de la casa, sin bajar la guardia Doña Clara le dijo en la cara - ¿Qué no ves que esta embarazada?, yo no la puedo atender hasta que me digas que le pasó.

Francisco insistía que eso era lo que me había pasado, Doña Clara nunca me preguntó a mí. Me hizo un té y me lo dio, yo ya no lloraba. Francisco sabía que si me llevaba al Hospital iba a tener problemas, insistía en que me había caído, así duramos por un rato, yo me sentía tranquila que por lo menos Doña Clara había entendido que me pasaba.

Francisco frente a nosotras dos aceptó que borracho me había pegado, Doña Clara lo sacó de la traila y me atendió, gracias a Dios mi a mi bebé no le paso nada, Doña Clara me habló hasta que me tranquilicé y me hizo prometerle que no iba a permitir que Francisco me maltratara, me juró que la próxima vez ella misma le iba a echar a la policía porque eso no se le hace a una mujer y menos cuando esta esperando.

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Pasé por Doña Clara en la mañana, bien arregladita ya me esperaba en la puerta de su traila,

- Buenos días Doña Clara

- Buenos días

- Vamonos doña, ojala que hoy si haya trabajo, no sé que voy a hacer si la máquina esta apagada otra vez, no hemos ganado nada esta semana…
- Tenga paciencia, Dios siempre socorre.



Fabiola
Abril 2005.

Thursday, April 14, 2005


esta soy yo...

Tuesday, April 05, 2005

El circo

A menudo me preguntan si fue difícil acostumbrarme, aunque podría simplemente inventar miles de historias, no sé por qué? siempre termino contando la verdad.

Lo más difícil de mi condición ha sido la falta de mis piernas, por supuesto como es la verdad, la gente no lo cree y de inmediato me dan una lista de cosas que para su modo de ver pudieron haber sido más difíciles.

El mundo... nunca llegaré a comprenderlo, tal parece que lo que quiere es que le diga uno mentiras y pensándolo bien, las mentiras sí abren puertas, hacen amigos, hacen ganar dinero. En cuanto la verdad sólo crea situaciones dolorosas, incómodas y algunas veces insoportables.

Yo no veo qué es? lo que les llama tanto la atención mi caso, es cierto he cambiado, pero quién no con el paso de los años? aunque tengo que dar crédito que mis cambios NO han sido los predecibles de la edad.

Pero aun así; no veo cuál es la cosa que fascina a la gente, la que la hace venir al circo, esperar en la fila, traer a los niños y la hace pagar por verme. Soy como cualquier otro, siento... pienso... vivo... nado...

Todos los días cuento mi historia como parte del espectáculo, ésta ha cambiado con los años, de tanto contarla he recordado y adherido detalles. Recuerdo con claridad el antes y el después, mi mente ha borrado cualquier recuerdo del durante. Aun así, hasta cuando estoy a solas me gusta repetirla, me gusta oír como se oyen las frases, algunas veces hasta yo misma me sorpendo de lo fantástico de mis palabras.

Los que iban conmigo aquella tarde, no han dejado de sentir pena por mi, y sinceramente uno no puede tener amigos que te tengan lástima, así que les he pedido que me dejen de frecuentar.

Con mi nueva vida han venido nuevos amigos, entre ellos los que me cuidan y alimentan, Rafael me cambia el agua cuando lo necesito y Gregorio me da de comer, de vez en cuando me trae un espejo para que me mire, pero !vamos! con la vaina de tener un ojo en cada lado de la cara sólo me puedo ver el perfil. Me gustaría poder verme completita como antes, aunque lo que ha cambiado es que lo que ahora veo me gusta, me fascina de hecho.

Recuerdo que era viernes, viernes santo... yo me moría de calor... me moría... caminábamos por la playa todos tranquilos conversando, llegó el momento en que no pude más, sin pensar en la sentencia que trae meterse al mar en esa fecha, me tiré un clavado que terminó con mi malestar y también con mi vida como humano.

Desperté siendo la mujer-pez del Circo.


Fabiola
Abril 2005

Que día es hoy?